
Tengo una muñeca vestida de azul, con su camisita y su canesú...
¿Y de que color sería el traje de mi primera muñeca? ¡¡Valla usted a saber!!
Me llega aún, una tenue ráfaga de la imagen de Fanny a mis ojos; la cara, los brazos y las piernas eran como se decía entonces "de carne" para diferenciar las hechas a mano con goma, con las hechas de cartón y el cuerpecito era de tela fina con florecitas, pespunteado, pero la ropa y su colorido se han evaporado de mi mente como un copo de nieve en primavera.
Hoy se recrea el recuerdo, de aquel olor a mimosas recién cortadas que adornaba la calella más próxima a la antojana de la casa, ya que era el mismo perfume del cabello rubio de Fanny, peinado con buches, mi gentil princesita.
La madrina era Herminina, ella fue quien me regaló a Fanny mi primera muñeca para reyes entre otras cosas, cuando contaba cinco años de edad. Recordando con total nitidez donde me encontraba en aquel momento, en el que me puso la caja entre las pequeñas manos, esperando expectante la cara de sorpresa que pondría al abrirla, como así fue.
Con Fanny hablaba y hablaba por los codos, mientras la vestía y desvestía continuamente, para ser lavada su ropita sin escatimar en jabón para que continuara luciendo como recién llegada a casa.
Mi padre me ponía un balde de zinc o una palangana de porcelana sobre un taburete a mí medida, con agua tibia y una tabla de madera también pequeña para que lavara, con un pequeño trozo de jabón del chimbo y con un mandil tamaño adulto me envolvía, atando a tras para no mojarse, ya que cuando cogía carrerilla me ponía pingando.
Y enjabona que te enjabona, pasaban las horas llenando de espuma el barreño y las piezas de ropita de Fanny apenas la encontraba entre tanta burbuja, pero era muy feliz. Las tendía en una cuerda con pinzas de madera al sol y nada más terminar de secar ya quería hacer de modista cosiéndole más botones a toda prisa.
De donde se deducen alguna de mis inclinaciones por la limpieza y la costura, pero la plancha lo menos posible, solo para lo que no queda más remedio, no me atrae lo más mínimo, pero cuando hay que marcar la rayas a los pantalones en raras ocasiones, caminan solos, ja ja ja, de lo fijadas que las dejo.

Y al ser adulto te vas dando cuenta de que cuando eres niña ya tienes las ideas fijas. Son las que te van acompañar el resto de los restos...Una maniática de la limpieza y orden en la ropa, que nunca le falte un botón o este desaliñada.
Hasta el paño más raído que se use para limpiar las cosas más extremas tiene que estar impecable, el detergente y la lejía nunca deben faltar en abundancia, al igual que hilos de varias tonalidades y dedales.
Fanny llego hasta estos días desnuda, pero sin sufrir la perdida de ninguna de sus extremidades, sobrevive envuelta en burbujas de ilusiones, tomando el último descanso en el cántaro de los sueños.
No he querido hacerle otro traje nuevo, porque cuando la estrecho entre mis brazos me acerca el perfume de aquel manto florido que cubría la campiña, donde la vida de niña era una continua gozada, rodeada por las atenciones y mimos de unos padres sin la más mínima preocupación que van creando las garras del tiempo.
Recordáis aún vuestra primer muñeca?
































