Esta curiosa y simpatiquísima ranita con su retoño, ha llegado a casa de incógnita sorpresa, sin avisar, para adueñarse de un espacio donde se pueda lucir plenamente su verde encanto.
A la vez presiento que nos va a refrescar con la calidez de su sonrisa las pupilas de toda la familia cuando con ellas nos vallamos a encontrar.
Supe de la presencia de las ranitas cuando las encontré descansando bajo el porche, donde la habían dejado como regalo con un sobre felicitándome la Navidad.
Estas amigas anfibias del color de la esperanza traen adosado a su espalda una frondosa poinsettia roja, que va adornar nuestra casa en estas fechas.
Le doy las gracias a mi Amiga, por llevarme siempre aferrada a su corazón como asidua pasajera...
Quiero entregar las ranitas a todos los amigos que me acompañan como hermanos que juntos caminamos al despuntar el alba cubriéndonos el mismo cielo...
El siguiente paso es este pañito, que hace las delicias de cualquier anfitriona cundo valla a servir el té o café a sus invitados. Con la diferencia en este caso para mí, que al ser un regalo de una queridísima amiga y compañera del blog ha pasado a ocupar otra posición social más relevante...
Ha bordado a punto de cruz mi nombre Mari, en un tono suave como se puede apreciar, sobre hilo crudo, sin usar el cáñamo como patrón guía para hacer las letras, otro detalle importante a destacar, para esas manos que en cada punto van dejando la presentación y capacidad que a través de horas han sabido realzar.
La virgen del Pilar llegó de la misma persona que ha confeccionado el mantelito. Recibiéndola con las persianas del interior entreabiertas, siendo un detalle de cariño y enriquecedoras experiencias.
Ha llegado a entregarme los ánimos que necesitaba en esos momentos del día que se ha hecho noche y al entrar un claro de tenue luz, continuas hacia a delante impulsada por el abrazo que terminas de recibir...
Estamos en unas fechas donde la magia de la Navidad hace posible tejer lazos de humildad. Dejémosnos llevar por el himno de la alegría y compartámosla con todos los que nos rodean.

María del Carmen































