
Como veis, hoy he vuelto de un viaje que tenia pendiente hace ya algún tiempo a nivel personal y no vacacional, siendo más positivo de lo esperado, algo que me ha hecho sentir muy bien conmigo misma.
De regreso nada más llegar a casa me encuentro sobre la cómoda con un paquete dorado muy coqueto él, con dos mariposas sobrepuestas, que me estaba esperando para gran sorpresa mía.
Miro el remitente y ¡¡caramba!! Viene del extranjero y para más reseña de una de las amigas con las que tengo una relación bastante fluida y constante...
Lo abro de prisa muy emocionada, y me encuentro un estuche con gel, aceite, cremas de dos estilos y perfume, todo ello de Lavanda uno de mis aromas preferidos.
Pero la sorpresa aún no se había terminado... en el fondo del estuche ¿sabéis lo que había? Muchos sellos usados colocados amorosamente entre postales para que no se perdiesen.
Estos sellos no tienen ningún valor monetario, pero yo los colecciono desde hace años porque me hace mucha ilusión. Hace tiempo lo había comentado en uno de los post y ella como es muy detallista seguro que se dio cuenta.
Son de muchos países diferentes y por eso no se repiten con ninguno de los que ya tenía. Me los mando de Portugal, México, Francia, Inglaterra, Rusia, Grecia, Suiza, Nueva Zelanda, Rumanía, Australia, Hong Kong etc. etc.
Imaginaros como me siento, que aún sigo flotando en una nube, hasta el punto de ponerlo en esta entrada para compartirlo con vosotr@s.
A partir de aquí sólo me queda un día no muy lejano sacar un vuelo e ir a visitarla para darle un abrazo a la altura de lo que ella se merece...
Hace tiempo que nos tenemos un gran afecto mutuo y esto hace que siga creciendo la necesidad de conocernos personalmente...
Hoy no hablo de amistad, ni de su significado, ni de los lazos que a través de aquí se pueden llegar a tener, eso ya lo dejo en la opinión de cada cual.
La gata coqueta.































